sábado, 13 de marzo de 2010

Otro paseo nocturno


Esta escultura, a pesar de ser relativamente grande y de su llamativo color rojo, es una de las que menos controversia ha creado desde el día de su instalación en Donosti, una ciudad acostumbrada a polemizar sobre cualquier construcción que no sea de ladrillo caravista pardo. Podríamos decir que se ha integrado perfectamente en su entorno, y es que está expresamente concebida para él: Una puerta roja en Ategorrieta, palabra cuya etimología proviene de "ate gorria" es decir, puerta roja.
Me gusta esta obra y me agrada especialmente que por debajo discurra un "bidegorri", camino rojo, que es como llamamos en euskera a los carriles bici. Uno siente que han pensado por una vez en la bicicleta cuando cruza bajo este umbral; se siente protegido y digno entre tanto asfalto concebido para los coches.

Ategorrieta fue frontera, luego simple lugar de paso, y ahora es una encrucijada entre el pasado presente, que recuerda con este hito su historia.




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4 comentarios:

  1. Vale... Muy ingenioso no es el título de la obra, me parese

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  2. Haciendo honor a mi padre, que es de Intxaurrondo hacia Ategorrieta, te diré que la casa que está al lado de este monumento, que es una casa enorme que es de la diputación, tiene las puertas rojas. aquí vivían otrora los chóferes de la diputación, y como había puertas rojas, en plural, la zona se llama puertas rojas (ate gorrieta) el sufijo indica plural. Ah, y Arzak, era el bar del barrio hace....uh!

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  3. Gracias, Juli, para eso escribo esto, para que los que saben aporten y lo completen. Y he leído que, en el siglo XVIII, ahí hubo una especie de aduana de entrada a la ciudad con puertas rojas, que puede que luego influyese en la elección del color de las de la gran casa que, como dices, las tiene rojas.
    Un abrazo

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  4. Aupa! Pues ahora que lo dices...algo me suena de haberlo leído en un libro de ésos que cuenta la evolución de la ciudad. Sí, sí, creo que tienes razón. Allá hubo unas puertas de acceso a la ciudad.

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