viernes, 20 de marzo de 2009

Calle Alto de Amara

Un día descubrí que la pequeña camarita de fotos que me regalaron, también graba vídeos bastante decentes. ¡Sonoros y todo! (Lo siento por vosotros ja ja ja.)
De vez en cuando me doy un garbeo por Donosti, saco fotos de los lugares que me gustan, y así aprovecho para ver si han cambiado mucho o incluso desaparecido. Tengo tendencia a la melancolía, y me atraen los edificios viejos y los rincones olvidados.
Hoy me he acercado hasta Amara, La Plaza Easo, la Calle de la Salud y el Alto de amara, que es lo más melancólico y donostiarra que nos va quedando. He encontrado alguna novedad y también algún hueco, y aquí traigo documento gráfico que lo prueba.

video

Un enlace entre dos tramos de rampa.
Están hechas con gusto y no desentonan; parece que hubieran estado aquí toda la vida.


La Calle de la Salud, en el corazón de Amara. Hubo un tiempo en que las ciudades tenían este aspecto. (Salvando los deleznables coches...)


Trasera de la calle de la salud. En Donostia no hay mucho espacio y, para edificar, se lo hemos comido a los montes y a las marismas; por eso está llena de txokos curiosos.


Uno de los callejones que unen el Alto de Amara con la C/ de la Salud, que no debe faltar si has de subir a diario estas escaleras...


Rinconcito de esos que me sumen en la melancolía.


Una casa en el Alto de Amara, con un curioso cenador embozado. Se intuye que es Donostia por el Sagrado Corazón del monte Urgull, en último término.


Más melancolía.