lunes, 21 de junio de 2010

SERIAL KELER



¡Ñoño, ñoño, ñoñostiarra de cojones! ¡Claro, con razón se descojonan los bilbaínos!
¡Después de ver cosas así cómo no van a decir que somos pijos!
¡Solo les faltaba comerse un helado mientras ven los fuegos!

Surfeando sobre el peine
cara a cara con el mar,
las olás ponen el ritmo (así, con la acentuación cambiada. Ayudadme: no sé si es una sinéreris o una gilipoyez)
y la brisa lo demás...
¡JOOOODERRRR! ¡Qué daño ha hecho el Donosti Sound!

Oye, ¿No es el tipo un poco viejuno para ir por ahí con el skate? ¿No parece el padre de la chica? Se tira desde el malecón de noche, con la pavita, y luego despierta solo en la playa de la isla, que para los foráneos diré que esta a kilómetro y medio a nado. ¿Dónde esta la pibita? ¿Se ha ahogado? ¿La ha matado? ¿No será este tipo un serial killer? ¡SERIAL KELER!

martes, 8 de junio de 2010

Donosti=mc²



Para sentarse con Einstein sólo hay que subir a Miramón y situarse en la entrada principal de este complejo.

Está relativamente cerca de la ciudad. Puedes tomar un autobús desde el centro y ponerte allí en 15 min. Aunque tu percepción del tiempo dependerá de tu estado de movimiento, osea, de si el conductor tiene un día alegre y te lleva pitando. Si otro observador hiciese el mismo trayecto, pongamos en un Ferrari que se acercase a la velocidad de la luz, además de ser detectado por los radares de tráfico, perder todos los puntos y retirársele el carnet, percibiría el tiempo de manera dilatada, sobre todo el que pasaría en el calabozo.
Y también hay otras estatuas que estarán relativamente cerca de ti dependiendo se tu situación en el espacio-tiempo, de tu estado de movimiento y todo eso.

jueves, 27 de mayo de 2010

Puente hacia el pasado

Es probable que este puente no haya cambiado de aspecto desde hace 80 años. Yo debería saberlo, o al menos haberlo preguntado, ya que está situado en el barrio donde crecí.


Como se puede observar, en la época de su construcción no se preocupaban demasiado por las barreras arquitectónicas; tiene un buen tramo de escaleras por cada lado. Se trata de una pasarela exclusivamente peatonal que siempre ha estado reservada a caminantes con piernas sanas.
Mirando desde aquí se ve el pasado, pues el convento del fondo no ha cambiado tampoco en 80 años, y los árboles mudan pero no cambian mucho.

Para gentes de bielas flojas y vehículos sobre ruedas, había más abajo un paso a nivel encantador, con su casita del guarda-agujas con huerta, higera y gallinero, que fue sustituida por un paso subterráneo de lo más sórdido.

Es tan sórdido que os he ahorrado la vista interior...

Estoy seguro de que en un plazo no demasiado largo también desaparecerá este puentecito. Por ser barrera arquitectónica, porque está hecho una ruina, y porque hay nuevos planes para el barrio y su infraestructura ferroviaria.


He llegado a tiempo con las fotos. Cuando derribaron la casita del paso a nivel yo no tenía cámara... ni nostalgia. Sólo para eso sirven las fotos: para alimentar la nostalgia. Porque no nos devuelven aquellos lugares, sólo una imagen minúscula y plana. Los hitos físicos, los referentes del paisaje, van cambiando y uno se acerca a su barrio de la infancia y ya no está el paso a nivel, ni la tienda de Badillo, ni la fábrica de gomas, y debe adaptarse año tras año a los nuevos lugares, y aprender los nuevos nombres. Hasta que un día se harta, ya no encaja las novedades, y entonces es que uno ya se ha hecho irremediablemente viejo.


¡Ah! ¿Que cuál es el barrio? Anda díselo, Juli Gan.

sábado, 15 de mayo de 2010

Panchito

Ahí sigue Panchito, sonriendo inmutable desde su escaparate.

Bueno, mutar sí que ha mutado un poco, ha sido reparado y repintado unas cuántas veces... y también se ha desplazado, aunque apenas unas decenas de metros, desde su primitivo emplazamiento en Casa Paulista, aquel tostadero fundado en 1914.

¿A que tiene un toque Jazzi de New Orleans? Sí, alguien se fijo en eso, y en el año 86 del pasado siglo, portando una trompeta entre sus manos, fue la imagen del Jazzaldia Donostiarra.
También he oído que un visitante Yankee quiso comprarlo por un buen fajo de dólares, pero su dueño se negó y el muñeco se quedó en la ciudad.
En Bilbao hay sucursal con su nombre, bien es verdad, pero no le tienen a él.


Ahora mira a la calle desde este establecimiento relativamente nuevo, pero no ha perdido su carácter atemporal: Es un arquetipo; la imagen del esclavo agradecido, del sometido feliz.
Un símbolo que nos remite hoy como ayer al café: ese producto que se paga en origen a precio de miseria y se nos vende aquí a precio del oro. Esa droga que nos sirve para espabilarnos, que nos mantiene alerta y estimula la ilusión de que somos más listos que ellos, de que mantendremos el estatu quo: nosotros arriba y ellos abajo.
¿Por qué estas tan tranquilo Panchito? ¿Es que tú no tomas café, como decía Mama Inés?



Me gusta verte ahí, Panchito. Tu imagen me aporta estabilidad; esa sensación necesaria de que hay cosas inmutables, de que hay símbolos eternos.

Me caes bien Panchito, en serio, pero te miro... y no sé bien de qué te ríes.

jueves, 13 de mayo de 2010

Comprando en Donosti

Un día fui al mercado y me encontré con esto:



Si eres donostiarra puede que te suene lo del vídeo... ¡Incluso puede que aparezcas en él!
Esa actuación se enmarcaba dentro de un fin de semana lleno de eventos organizados para apoyar un proyecto que no nombraré, ya que no creo que nuestra ciudad vaya a sacar de él nada positivo.
También sabrás de qué mercado se trata pero, si lo dices en los comentarios, ganarás... bueno ¡Ganarás mi admiración!

viernes, 23 de abril de 2010

Mi Jazzaldia público.

No sé vosotros, ¡hombre! por la localización transoceánica de algunos sí sé... sé que no, pero yo ya estoy escuchando jazz en vivo en Donosti, calentando motores para el Jazzaldia, que llega en Julio, y eso está a la vuelta de la esquina.
Lo último fueron los 4roots en FNAC. Y si lo cuento aquí es porque me han encantado.
Sí, porque tocaron temas propios, algo poco habitual en grupos de aspirantes, porque sonaban como un conjunto coherente, empastado, con un gran muro de sonido, porque las composiciones eran complejas, porque recorrían desde el Be Bop hasta el Free Jazz y porque cuando hicieron standards sus versiones eran muy originales, con nuevos ritmos, visiones, arreglos... ¡vamos, qué eran muy jazz!
Aunque nadie buscaba excesivo protagonismo en los solos, sobresalían la guitarra de Asier Rodríguez, con fraseos largos, brillantes y creativos, y la trompeta de Rubén Salvador que, lejos de llevar la voz cantante, a menudo asordinaba sus intervenciones, dotándolas de un insólito tono intimista.
Espero verlos en el Jazzaldia porque se lo merecen.
¡Por cierto, el programa ya está casi cerrado y viene calentito!
Y si eres un rapero esto igual te interesa...

jueves, 22 de abril de 2010

Mi Donostia revolucionaria

Esta es una imagen revolucionaria.



-¿Revolucionaria?- diréis -¿Qué tiene de revolucionaria la imagen de un extintor en la pared de un portal... un típico extintor rojo?-
Pues que no es sólo rojo: es rojo... y ¡Revolucionario!



Aunque también podría tomarse con ironía y pensar que se trata de un artefacto para extinguir revoluciones... no sé... podéis ir al bar y preguntarlo.

domingo, 28 de marzo de 2010

La primavera en Cristina Enea

Esta casa, apenas vislumbrada entre los árboles, podría antojársenos como un lugar siniestro, si no fuera por la deslumbrante luz de la primavera que baña la imagen.


Asciendes con esfuerzo la loma y te sorprenden nuevos colores entre la retama.

Una vez arriba el panorama es florido y tranquilo.



Y si te acercas descubres un hermoso palacete que te habla de glorias pasadas.
Es la antigua casa donostiarra del Duque de Mandas, que cedió a la ciudad con la condición de que mantuviese su nombre original, Cristina Enea, en recuerdo de su esposa Cristina Brunetti de los Cobos, y su carácter de parque no edificable.
El ayuntamiento cumplió su promesa y no sólo rehabilitó los edificios y mantuvo los jardines, sino que convirtió el palacete en un Centro de Recursos Medioambientales, que se encargará de estudiar y preservar el medio ambiente de Donostia y su entorno.


Esta es la fachada con la entrada principal al edificio.

Y esta es la trasera, con esa estructura acristalada añadida, que alberga el ascensor y unas escaleras



Frente a la casa, un busto de Fermín de Lasala y Collado, duque consorte de Mandas, el tipo que cedió estas propiedades. Es curioso cómo hay gente que se dedica a acumular riquezas para luego cederlas al final de sus días... en fin, sea como sea, me agrada el uso público que ahora se le da al edificio.


Y aquí el que escribe, rodeado de un público peculiar.






Gratuita apreciación, por otra parte, cuando nunca hemos visto caminar a un dinosaurio. Evidentemente me baso en las recreaciones de los documentales y las pelis, y ellos a su vez se basan en cómo caminan las aves actuales, así que, en este asunto, me temo que fue antes la gallina que el dino. Conclusión: ¡No sabemos cómo caminaban los Dinosaurios! Tan sólo suponemos.
Pero no dejen que esta tontería les disuada de visitar Cristina Enea.
Merece la pena, de verdad.

viernes, 19 de marzo de 2010

El túnel de Morlans

No se puede ser original; como mucho se puede aspirar a estar desinformado y así creer que has sido el primero en tener una idea. En cuanto te informas, osea, San Google, te caes del guindo.

Sí, hay varios que se han grabado circulando por el bidegorri de Morlans. Incluso hay un tubo del propio ayuntamiento. Abajo os pongo un par.
Lo original de mi caso es que lo cuento mientras pedaleo, vibrante ejercicio de periodismo"vérité" y que, en uno de mis míticos alardes de paroxismo narcisista, vuelvo la cámara hacia mi jeta y podéis observar cómo resuello. Mi Donosti no es nadie sin mí, como podéis suponer...



En el vídeo digo Bidebieta, donde debería decir Ibaeta, un error seguramente achacable a la hipoxia, estaba asfixiao, o simplemente a mi estulticia.

La verdad es que el interior de este túnel me parece uno de los espacios más singulares de la ciudad. Está completamente forrado de plástico blanco que, como la zona es muy húmeda, condensa los vapores formando una neblina que perla las paredes y gotea hasta el suelo. La iluminación artificial se vuelve evanescente en esta atmósfera brumosa y, si uno avanza en soledad y a un ritmo constante, tiene la sensación de estar atravesando otra dimensión.

Aquí los otros tubos de los que hablaba.

El institucional:
http://www.youtube.com/watch?v=rPO0jWXC5Gw

Y otro de un aficionado que lo ha editado con musiquita y todo:
http://www.youtube.com/watch?v=IxeOef-Vd5M&feature=related

sábado, 13 de marzo de 2010

Otro paseo nocturno


Esta escultura, a pesar de ser relativamente grande y de su llamativo color rojo, es una de las que menos controversia ha creado desde el día de su instalación en Donosti, una ciudad acostumbrada a polemizar sobre cualquier construcción que no sea de ladrillo caravista pardo. Podríamos decir que se ha integrado perfectamente en su entorno, y es que está expresamente concebida para él: Una puerta roja en Ategorrieta, palabra cuya etimología proviene de "ate gorria" es decir, puerta roja.
Me gusta esta obra y me agrada especialmente que por debajo discurra un "bidegorri", camino rojo, que es como llamamos en euskera a los carriles bici. Uno siente que han pensado por una vez en la bicicleta cuando cruza bajo este umbral; se siente protegido y digno entre tanto asfalto concebido para los coches.

Ategorrieta fue frontera, luego simple lugar de paso, y ahora es una encrucijada entre el pasado presente, que recuerda con este hito su historia.




domingo, 7 de marzo de 2010

La pampa en Donosti



Y que nadie pretenda encontrar un perfil xenófobo en expresiones como "invasora, foránea y americana" ya que sólo traslado lo que dice el Laboratorio de Botánica de la UPV.
Personalmente a mí me gusta esta planta. Y es de las regiones de América del sur, donde viven nuestros hermanos latinos... ¡Otra cosa es que fuera yankee! ¿Veis? ¡Esto sí es xenófobo! Ja jaj a jaja




Plumeros, Carrizo de La Pampa, Hierba de La Pampa, Hierbas de las Pampas, Cortaderia, Ginerio...

En los alrededores, y sobre todo en el solar contiguo al campo del Atlético, en Bera Bera, la altura de las matas supera la de una persona y ha creado un peculiar bosque con este aspecto.

Más abajo los muchachos, ajenos a esta plaga que amenaza con devorarlos, ja jaj ja aja ja ja ja, se entregan con pasión al entrenamiento del rugby. Tal vez dentro de unos meses lo hagan esquivando plantas y no adversarios...

sábado, 6 de marzo de 2010

Pintxos náuticos


Sí, bueno, podría escribir una crónica... pero no es mi estilo... y además otros lo van a hacer mucho mejor que yo, así que voy a poner el ripio que escribí sobre tan magno acontecimiento.
Que sí, que prestaba atención, pero las disertaciones eran muy largas y el lugar tremendamente inspirador, así que mi mente empezó a jugar con las palabras.



Club Náutico donostiarra
emblema de la bahía
si no perla, flor de nácar,
si no faro, buque guía.
Blanco, lineal, vanguardista,
moderno, racionalista
de mar o de ojo de buey,
o de txangurro o langostas
que se degustan en él.
Magistralmente trazado
por Aizpurua y Labayen,
seguro que uno curraba
y el otro se iba al baile
como baila en la Kabutzia
el obrero y el alcalde.

Club Náutico y malecón
fálica prolongación
refugio del litronero
soleado tostadero
y orgullo del maricón.
Sabemos que hubo pasado
porque nos das la medida.
Sabemos que existe el mar
porque tu frente lo mira.
Club Náutico varadero
ñoñostiarra y decadente,
liberal, pijo y decente,
emblemático y señero...
¡Orgullo del mundo entero!

Bueno, ya habéis visto, perpetré esto, pretendía servir como brillante colofón, jaja ja jaja pero luego nos extendimos hablando otra hora más, los donostiarras no sabemos terminar nada, característica esta aplicable también a la arquitectura, como se comentó en la tertulia, y casi mejor porque cuando terminas has acabado y si se acaba no hay más, y si no hay más pa qué vas a molestarte... y ya, que sí, que termino, porque en algún momento hay que hacerlo, pero no porque quiera... ¡que soy donostiarra, coño!

Veis, ¡uno que ya ha escrito una crónica decente!

¡Y otra muy buena!