lunes, 30 de noviembre de 2009

Donosti avispado


Creo que se trata del nido de una Avispa Alfarera, Eumeninae. No sé mucho de insectos así que puede que esté equivocado.
Mi hijo y yo tuvimos la suerte de ver, hace un par de meses, cómo la avispa introducía un gusano más grande que ella como alimento para la larva que se iba a criar en esa guarida.



Un espectáculo sorprendente y más si tenemos en cuenta que lo hacía en plena calle Prim, una calle céntrica con tráfico rodado. Como pasábamos por allí a menudo, pudimos observar incluso cómo la avispa cerraba uno de los nidos cubriendo el agujero con una fina capa de barro que manaba de su boca.
¡Para que luego digan que hay que ir al campo para ver bichos!
¡Si en la ciudad hay de todo!
Lo que pasa es que hay que fijarse, claro.

jueves, 26 de noviembre de 2009

En los límites de Donosti

Alza es un barrio de Donostia. Se encuentra en el extrarradio y limita con Pasajes, que ya es otro pueblo. Entre Antxo, uno de los cuatro barrios de pasajes, y Alza, está el alto de Buenavista, una especie de lugar de paso, tierra de nadie, que no sé si alguien sabrá a qué municipio pertenece...
Este lugar estaba dejado de la mano de dios hasta que su natural decrepitud recomendó demoler algunas de sus estructuras y edificar un buen montón de casas.
Ahora sigue siendo un lugar de paso, tierra de nadie, pero con un aspecto verdaderamente peculiar. Y una sorprendente novedad: Un ascensor exterior que evita transitar por un callejón con una pendiente del 60%.
Les ha quedado una curiosa mezcla de antigüas y nuevas construcciones...
Vaya por delante que a mí no me disgusta.

Bajas por la calle Berra y te encuentras con esta estructura.


Una vez en la pasarela tienes una magnífica vista de la bahía de Pasajes.


Esta es la altura que se salva en el primer descenso. La bajada está dividida en dos tramos con dos ascensores.


Tomamos el segundo ascensor, llegamos a la planta baja y...

... nos encontramos en una calle de casas vetustas...

...y otras rabiosamente actuales.


¿Molan los paneles de colores?

¿Y las persianas-contraventanas correderas del otro lado?
Algunos tabiques interiores son de vidrio...


Y a la vuelta otro viaje en el ascensor con guía infantil.



¡Sí! ¡El ascensor es bilingüe! Euskera y castellano, ¡y el niño también!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mi Donosti entrevistado

Pues sí, me hicieron una pequeña entrevista para un suplemento especial del Diario vasco que trataba sobre el uso de Internet en Gipuzkoa. Lo curioso es que era ¡para la edición en papel!
Y no deja de ser irónico que uno se tire dos años con tres blogs en la red, los abandone, luego abra otro hace sólo un par de meses y le llamen por este último...
En fin, los senderos de la web son inescrutables...


Donostia perra

Donostia es una ciudad llena de perros. Poco perreo, mucha gente sola, acomodada, con tiempo libre y con perro. Viejas con perritos como ratas y canis con perracos tipo pitbull; tristes perros blancos como cerdos de Yorkshire.
Donostia es una ciudad llena de perros y de cacas en los jardines. Hay una normativa que obliga a recoger los excrementos que los perros dejan en la calle y depositarlos en una papelera... pero es más cómodo dejarles que lo hagan en los jardines, donde el regalo queda oculto entre la hierba, esperando la llegada del primer incauto.
Donostia es una ciudad burguesa, pija y un poco perra.


jueves, 12 de noviembre de 2009

La Morera de Cofradías

En Amara hay una plaza
con un árbol singular.
Si quieres coger sus hojas
vas a tener que saltar.





martes, 27 de octubre de 2009

Las pelotas del Buen Pastor

En el centro de Donostia tenemos una hermosa catedral gótica de mentira.


Es de mentira porque tiene poco más de cien años, pero es gótica porque fue edificada siguiendo la estructura de los templos germánicos de ese estilo. Bajo su pórtico pulula alguna gitana, no tenemos un jorobado que se cuelgue de sus pináculos, pero a falta de este los que se cuelgan son balones.


Sí, "El Buempas", además de punto de reunión del centro, es una plaza donde aún juegan al fútbol los chavales y, a menudo, los balones suben pero no bajan.

Este es el terreno de juego habitual, sobre una de las terrazas del templo.


Y bajo este arco se encuentra una de las porterías. ¿Será San Pedro el de arriba?




En algunos ángulos la acumulación es ya notable.

Propongo que estas involuntarias ofrendas sean recogidas y donadas por la iglesia a todos esos niños sin balón del mundo, antes de que el musgo los devore, como ya está haciendo con sus vetustas piedras.

lunes, 19 de octubre de 2009

Los ángulos del Kursaal



"Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad,
en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados,
entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan."

Nómadas de Franco Battiato

miércoles, 14 de octubre de 2009

Manzanos contra la crisis.




Vista de la calle Getaria, céntrica y peatonal, en una soleada mañana de Octubre.
(Hay que precisar que, calles como esta, no son estrictamente peatonales, incluso se denominan con el abstruso término "de coexistencia". Pueden acceder a ellas residentes en su vehículo, con la premisa de no aparcar, taxis como el de la foto, bicicletas, y las atraviesan otras calles con tráfico normal)


¿Será mera coincidencia esa señal? ¿Nos encontramos ante el árbol del bien y del mal; el manzano de la fruta prohibida?


Vista cercana de uno de los arbolitos cargado de fruta. Parece alguna clase de reineta. Lamentablemente son bastantes amargas...

martes, 22 de septiembre de 2009

Mi Festi privado

El cubo grande del Kursaal, sede principal del Zinemaldia.


Los carteles frente al río Urumea.


El cartel de la peli bluf con la estrella visitante.


El condenado este parece Oquendo, el tipo de la estatua.


Los guiris escuchan a su guía. Sí, la chica subida al banco.


Limpieza: El primer mandamiento del glamour.


El "Pintxo" del Festi. Anchoa marinada en rollo de película de hojaldre.


Las tiendas aprovechan el tirón del festival.


Pisando la alfombra roja. ¡Ahora brillo como una estrella!

sábado, 12 de septiembre de 2009

Kontxa

El mar de mi infancia estaba tras un muro, y tardé en saber que era una maravilla. Se me antojaba tan artificial como un aparcamiento.
Donde terminaba la ciudad había una barandilla y más abajo la playa y el mar.
La playa era un continuo de gordas embutidas en flores y niños gritones rebozados en arena. Yo odiaba la arena pegada a mi piel...
Bajábamos por una rampa de adoquines que olía a pies, nos quitábamos las zapatillas y buscábamos un hueco entre la gente. La arena servía para hacer castillos y eso estaba bien, pero cubría las toallas y se colaba bajo las uñas, y eso era odioso.
El agua siempre estaba demasiado fría, demasiado salada y demasiado profunda.
Sin previo aviso el mar se inflamaba, subía con la marea y se comía la playa. Gordas, criaturas y jubilados se arrastraban rampa arriba maldiciendo.
Aquel mar me parecía tan enorme como inútil. Entonces no sabía que era nuestra madre. El señor del planeta; el llanto de la historia. Ni lo imaginaba preñado de peces, colmado de joyas y lleno de esqueletos.

Playa de la Concha, en Donostia, ¡dónde si no!